Nicaragua recuerda al padre Odorico D’Andrea

  • Tras 21 años de su desaparición física fieles visitan San Rafael del Norte

Redaccíon Central*

SAN RAFAEL DEL NORTE, JINOTEGA

A 21 años del deceso del padre Odorico D’Andrea, centenares de creyentes se dieron cita este domingo para recordar y rendirle tributo a quien consideran un santo, el fraile franciscano que se entregó hasta su muerte al pueblo de San Rafael del Norte, Jinotega y que piden sea canonizado.

El 22 de marzo se cumplen 21 años de su fallecimiento en el hospital regional de Matagalpa producto de un infarto, pero los sanrafaelinos están conmemorando su muerte desde hoy sábado con una peregrinación a caballo, a pie y en automóviles que realizan desde la capilla El Molino hasta llegar a la Iglesia de San Rafael Arcángel.

Con el lema “Siervo Odorico, ejemplo de amor y humildad, camino a la santidad”, los organizadores de este aniversario  continuaron por la noche con una vigilia al pie de Tepeyac, donde descansan sus restos.

Este domingo se celebró una solemne misa en el campo de béisbol  salida hacia Yalí, actividad en la cual participaron más de 15 mil peregrinos entre nicaragüenses y extranjeros y que fué presidida por el Obispo de Jinotega, Monseñor Carlos Enrique Herrera.

Entregado al pueblo

El padre Odorico llegó a San Rafael del Norte en el año 1954, procedente de su natal Montorio, Téramo, Italia, y se mantuvo como párroco hasta el momento de su muerte, el 22 de marzo de 1990.

En vida el querido fraile repatrió su capital y herencia familiar y las invirtió en casas para la gente pobre en San Rafael del Norte, dispensarios médicos, carreteras, mini acueductos, colectivos de costura de mujeres, proyectos de aprendizaje de oficios y otras obras de progreso.

Asimismo, año con año viajó a su pueblo en Italia, a traer dinero producto de donaciones, para invertirlo en obras de progreso, las que se extendieron con el correr de los años a los vecinos municipios de La Concordia y Yalí.

En una reciente visita de EL NUEVO DIARIO a San Rafael encontramos a la señora María A. Pérez, originaria de la comunidad de Mancotal, quien aseguró ser testigo de un milagro del padre Odorico D’Andrea, realizado a su pequeño hijo. Y es que los milagros son grandes y cada vez son más las personas que se suman  a dar sus testimonios de sanación o de favores recibidos por el padre beato de Dios, quien está en proceso de canonización.

*Adaptación de la nota de la periodista Silvia Gonzáles, Corresponsal de El Nuevo Diario

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